Qué es el fondo de maniobra y para qué sirve

El fondo de maniobra se define como la parte del activo corriente de la empresa que está financiado por la financiación básica. Para comprender qué significa esta magnitud es importante comprender la naturaleza de los elementos del balance de los que, como diferencia, surge el fondo de maniobra. El fondo de maniobra se puede calcular como la diferencia entre la financiación básica y el activo no corriente.

La financiación básica está compuesta por el patrimonio neto y la financiación ajena a largo plazo (a más de un año). El patrimonio neto es la diferencia entre el valor de los bienes, derechos y otros recursos contralados por la empresa menos las obligaciones que se tienen con terceros.

Por su parte, el activo no corriente comprende los activos destinados a servir de forma duradera en las actividades de la empresa, incluidas las inversiones financieras cuyo vencimiento, enajenación o realización se espera habrá de producirse en un plazo superior a un año.

El resto de los activos se califican como activos corrientes. Entre ellos se encuentran la tesorería de la empresa; sus existencias; los créditos a cobrar por la empresa en el corto plazo; activos financieros cuyo vencimiento, enajenación o realización se espera que se produzca en el corto plazo, es decir, en el plazo máximo de un año, contado a partir de la fecha de cierre del ejercicio; o los activos financieros que se mantienen para negociar.

Por lo tanto, el fondo de maniobra podría decirse que es la parte de los recursos que tiene una empresa para financiarse y que van a permanecer a largo plazo en la empresa que sirve para financiar aquello que va a permanecer solamente a corto plazo en la empresa.

Existen diversas formas de ver el fondo de maniobra. Una alternativa es verlo como capital circulante. El capital circulante es la diferencia entre el activo corriente o circulante y el pasivo corriente o circulante. Desde ese punto de vista el capital circulante sería la diferencia entre el valor de los bienes y derechos que la empresa espera convertir en dinero en el corto plazo y el valor de sus deudas a corto plazo.

La importante distinción entre corto y largo plazo

En la definición de lo que es el fondo de maniobra es capital la distinción entre el corto y el largo plazo. Así hablamos de que existen unos activos y pasivos que van a permanecer un corto plazo en la empresa (activos y pasivos corrientes o circulantes) y otros que permanecerán un largo plazo en la empresa (activos y pasivos no corrientes o fijos). Pero, para valorar con claridad si la magnitud del fondo de maniobra es la adecuada conviene hacer algunas precisiones sobre lo que se puede considerar corto y largo plazo.

Es muy importante tener en cuenta el período medio de maduración, es decir, cuánto tiempo pasa desde que se realizan las inversiones hasta que se obtienen los cobros. Existen empresas, fundamentalmente en el sector de la distribución que cobran al contado y pagan a plazo. En algunos casos los plazos son lo suficientemente largos como para que le dé tiempo a la empresa de haber vendido y cobrado las existencias que compró antes de pagarlas.

Estas empresas pueden permitirse el «lujo» de tener un fondo de maniobra negativo porque en realidad tienen acreedores que, aunque lo sean a corto plazo, financian a la empresa durante plazos mucho más largos de los reducidos plazos que necesita la empresa para generar dinero con el que pagar las deudas.

Sin embargo, en otras empresas existen dificultades especiales con los plazos que aconsejan fondos de maniobra más elevados. Por ejemplo, una empresa puede mantener elevados saldos de clientes, porque tiene clientes muy especiales a los que quiere cuidar y a los que da especiales facilidades con los plazos de pago. Llegado el momento del vencimiento, aunque cobre, deberá seguir prestando esa financiación a los clientes por los nuevos pedidos, en el contexto de una relación a largo plazo que se quiere mantener. Por lo tanto, no podrá contar con ese dinero para pagar deudas a corto plazo.

¿Qué misión cumple el fondo de maniobra?

El fondo de maniobra pretende cubrir un margen razonable de la financiación de aquello que permanece un corto período de tiempo en la empresa con fondos que no va a tener que devolver en el corto plazo.

El fondo de maniobra evita que la empresa sufra ante posibles tensiones en su tesorería, podríamos decir que es un amortiguador financiero. Lo normal es que la empresa financie sus inversiones con fondos que van a permanecer un tiempo parejo al que van a necesitar las inversiones de la empresa para convertir esas inversiones en cobros con los que poder atender las obligaciones que tiene la empresa. Pero, adicionalmente, debe haber un fondo de maniobra que permita disponer de financiación suficiente para poder atender pequeños problemas de liquidez.

También es importante tener en cuenta que, dado que disponer de un elevado fodo de maniobra supone invertir en algunos activos de escasa o nula rentabilidad (como la tesorería), un fondo de maniobra excesivamente elevado es una amenaza para la rentabilidad de la empresa. Todo tiene su punto óptimo y el fondo de maniobra no es una excepción. Hay que valorar cuál es ese valor ópimo del fondo de maniobra.

La mejor manera de comprender la importancia del fondo de maniobra es plantearse a qué circunstancias se podría enfrentar una empresa que no tenga fondo de maniobra. Imaginemos que una empresa financia los activos que van a permanecer un plazo largo en la empresa con recursos que va a tener que devolver a corto plazo. En un caso semejante se pueden plantear varias posibilidades llegado el momento de esos vencimientos. Veamos algunas posibilidades:

Vender todos sus activos no corrientes

La empresa podría convertir en dinero todos los activos que están destinados a permanecer un plazo corto en la empresa. Podría vender todas sus existencias, podría cobrar todas las deudas que tengan que pagar a la empresa, podría obtener cobros de la venta o el vencimiento de determinados activos financieros, etc. Con ese dinero podría pagar una parte de las deudas contraídas para financiar aquellos activos que permanecen a largo plazo en la empresa.

El proceso a través del cual la empresa convierte en dinero todos los activos que tienden a convertirse en el corto plazo en dinero no suele estar exento de riesgos y dificultades. En primer lugar, no siempre es posible. Por ejemplo, puede haber clientes que nos deben dinero y que no nos pagarán, puede haber existencias que no se puedan vender o utilizar en el proceso productivo para obtener cobros de dinero a partir de esas existencias, puede haber inversiones financieras que se realizan con la vista puesta en el corto plazo pero que si se venden en el corto plazo pueden llevar a importantes pérdidas, etc.

En segundo lugar, cada elemento de la empresa cumple su función o, al menos, debe cumplirla. Así, si ante la necesidad urgente de la empresa de pagar deudas, hay que deshacerse de esos elementos podemos perder parte de esas funciones. Por ejemplo, las existencias nos dicen mucho de la filosofía de la empresa. Si una empresa está muy orientada al cumplimiento regular de sus compromisos con los clientes y con el cumplimiento de los plazos marcados en la planificación de los procesos, la reducción de las existencias puede suponer un problema para ella.

Pero existiría, aun convirtiendo todo su activo corriente en dinero, una parte de deuda que no podría devolver si no toma otras medidas, aquella que está financiando una parte del activo corriente. Es decir, sin un fondo de maniobra, aun convirtiendo en dinero todo el activo corriente no habría dinero suficiente para pagar las deudas sin medidas adicionales.

Los beneficios

Otra posibilidad sería que la empresa pagase esas deudas que tiene que atender a corto plazo con el dinero generado por los beneficios generados en ese plazo. Dos son los problemas principales de depender de los beneficios para pagar deudas a corto plazo: la cuantía de los beneficios y la capacidad de convertir los beneficios en dinero.

Dado que estamos hablando de deudas a corto plazo, pensar que con los beneficios se podrán pagar las deudas supone depender mucho de posibles imprevistos. Si los beneficios son menores de lo previsto, la empresa no tendría forma de pagar su deuda con esos beneficios.

Pero aun generando beneficios, no existe una correspondencia plena entre beneficios y generación de cash flow con el que pagar las deudas. Es decir, hay ingresos que no suponen cobro alguno, gastos que no implican pagos, cobros y pagos que no se asocian a movimientos en la cuenta de pérdidas y ganancias.

Aportaciones de los propietarios

El dinero procedente de las aportaciones de los propietarios podría servir para tener una financiación duradera con la que poder financiar esas inversiones que se pretender mantener a largo plazo en la empresa, es decir, para pagar las deudas creando al mismo tiempo un fondo de maniobra. Tiene la dificultad de que habría que convencer a los propietarios o a los potenciales propietarios de que la empresa es un proyecto viable, en un momento en el que estaría pasando por un apuro para atender a sus deudas.

En el caso de autónomos o empresas familiares que jurídicamente son sociedades mercantiles pero son unipersonales (solamente tienen un socio) sacar dinero del patrimonio personal y familiar para salvar una situación complicada para atender los pagos que tenga que hacer la empresa siempre plantea un dilema. El empresario se puede plantear hasta qué punto merece poner en riesgo el patrimonio familiar y su entorno familiar también se lo preguntará. Es muy importante tener en cuenta las circunstancias y opiniones de los distintos miembros de la familia, dadas las complejidades de la estructura de una empresa familiar.

Refinanciar las deudas a corto plazo

La empresa podría pagar sus deudas a corto plazo con dinero obtenido tras contraer una nueva deuda a corto o largo plazo, preferiblemente a largo plazo para generar algún fondo de maniobra y evitar situaciones semejantes en el futuro. Pero el problema es semejante al de buscar una ampliación de capital, un problema de confianza, de encontrar posibles acreedores dispuestos a prestar esa financiación.

Una posibilidad es que socios o personas muy implicadas con la empresa por algún motivo puedan prestar algún dinero. Es una posibilidad a considerar en pequeñas empresas cuando la deuda es pequeña. Cuando la empresa es más grande es difícil encontrar esa salida.

Para encontrar refinanciación ante una situación de apuro por imprevisión, por falta de un fondo de maniobra, hay que ofrecer confianza. El mejor aliado de la confianza es la información. Por eso es más fácil acceder a financiación cuando se pide a profesionales bien informados. Por ejemplo, el gran volumen de información que proporciona el TPV hace posible que BBVA pueda ofrecer a sus clientes la posibilidad del anticipo de TPV.

Desprenderse de activos no corrientes

Quizá una de las opciones más probables sería que, para atender a tiempo esas deudas, la empresa se desprenda de algunas inversiones que esperaba mantener a largo plazo. Esa es una opción poco atractiva, porque implica reducir el tamaño de la empresa. Además, una empresa con menos inversiones es una empresa que tiene muchas papeletas para realizar muchos despidos.

Pero, además no es una opción sencilla. Muchos de los activos de la empresa tienen una venta difícil, entre otras razones porque algunos están pensados de una manera muy específica para la empresa. Y luego se presentan las dificultades de que la venta es apremiante, ya que el dinero de la venta se necesita para atender a obligaciones a corto plazo.

El concurso de acreedores

Si fracasan las otras posibilidades, la empresa puede entrar en concurso de acreedores, al verse incapaz de pagar sus deudas. Ese proceso puede llevar, incluso, a la liquidación total de la empresa. El problema más importante sería que lo que comience como un problema de liquidez se acabe convirtiendo en un problema de confianza y, en última instancia, un problema de solvencia. El concurso de acreedores es una situación traumática para la empresa.

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