Qué es la Estimación Directa Simplificada y cuándo pueden los autónomos acogerse a ella

Si eres autónomo, es muy posible que hayas oído hablar de la Estimación Directa Simplificada a la hora de abonar el Impuesto sobre la renta de las Personas Físicas (IRPF) y también habrás escuchado que para ti no es posible, pero eso no es del todo cierto. Hay tres circunstancias en las que un empresario autónomo puede acogerse a ella. Sigue leyendo que te las contamos.

Por cierto, y por empezar por el principio, diremos que la Estimación Directa Simplificada es una manera de estimar el IRPF en la que se pagan impuestos según los beneficios que se obtengan durante el desempeño laboral. Este beneficio se compone de tus ingresos como autónomo menos los gastos que te exige la actividad profesional que desarrollas. Por lógica, cuantos más beneficios logres en tu trabajo, más impuestos habrás de pagar. Y, claro, si no consigues ningún beneficio, vamos que estás en pérdidas, podrás compensarlo fiscalmente puesto que las pérdidas no tributan. De este modo no pagarás o, al menos, pagarás un importe menor.

El régimen de Estimación Directa Simplificada implica menos obligaciones formales que en la Estimación Directa Normal, porque no obliga a llevar contabilidad ajustada al código de comercio aunque sí a llevar en su sustitución libros de ventas e ingresos, compras y gastos, así como de bienes de inversión.

Los autónomos, por lo general, no pueden acogerse a la Estimación Directa Simplificada, pero hay tres circunstancias en las que se produce una excepción.

En primer lugar, siempre que sus actividades profesionales o empresariales no superen un volumen de operaciones de 600.000 euros al año.

En segundo lugar, siempre que a su actividad profesional no se le pueda aplicar el método de la Estimación Objetiva.

En tercer y último lugar, siempre que no renuncien a esta modalidad ni ejerzan otras actividades sometidas a la Estimación Directa normal.

¿Cómo se desarrolla?

Pues bien, la base imponible es igual en los dos regímenes, el de Estimación Directa Normal y el de Estimación Directa Simplificada. En ambos se deducen los gastos provocados por el desarrollo de la actividad profesional como pueden ser los gastos de personal y Seguridad Social, los alquileres, los suministros, reparaciones o impuestos deducibles). Para ello existe una tabla de amortizaciones simplificada que permite que las mismas se pongan en marcha de manera lineal y con unas reglas similares a las de las demás empresas que tributan por el Impuesto de Sociedades.

Si bien existe una particularidad en la partida llamada ‘provisiones y gastos de difícil justificación’, que no puede superar el 5% del rendimiento neto previo.

Dicho esto, si quieres y puedes acogerte a la Estimación Directa Simplificada habrás de efectuar cuatro pagos (en abril, julio, octubre y enero del siguiente ejercicio) y la cantidad se determinará igual que en el caso de la Estimación Directa Normal. Como regla general, será el 20% del rendimiento neto obtenido hasta el último día del trimestre menos los pagos fraccionados de trimestres anteriores y las retenciones soportadas a lo largo del año.

En cuanto a la documentación precisa, hay que presentar el Registro de Ingresos, Gastos, Bienes de Inversión y de Provisiones y Suplidos. Los empresarios deberán adjuntar los libros de ventas e ingresos, de compras y gastos, de bienes de inversión y de IVA.

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